
Mak Food, fabricante de Molina de Segura (Murcia) de blends de frutas y verduras y de bebidas vegetales para la industria alimentaria, ya ha empezado a construir una fábrica nueva en el polígono Hercas del mismo municipio. Según El Confidencial Digital, que recoge información de Murcia Plaza, la planta ocupará 14.800 m² en una parcela de 30.000 m² y la empresa quiere terminarla antes de mayo de 2027. Con ella, la capacidad de blends podrá pasar de 30.000 a un máximo de 80.000 toneladas, y la de bebidas vegetales (de arroz, avena, malta y cáñamo) de 6.000 a 18.000 toneladas.
El dato que más llama la atención está en la plantilla. Hoy son 42 personas y la empresa prevé contratar entre 45 y 60 cuando la fábrica funcione: más que duplicar el equipo. La compañía factura 50 millones de euros, ha crecido más de un 40 % en el último año, vende buena parte de su producción en Oriente Medio, Asia, Centroamérica y África, y se ha marcado el objetivo de llegar a 180 millones de ingresos en 2030.
Qué significa para una planta de envasado
Triplicar la producción de bebidas con el doble de gente es un buen problema, pero tiene una trampa: si cada puesto nuevo se diseña igual que los actuales, la planta crece en volumen y también en tareas manuales. Y encontrar, contratar y formar a 50 personas no se hace en un mes.
Antes de cerrar la plantilla de una fábrica nueva conviene hacer un ejercicio sencillo: listar cada puesto previsto y separar lo que es criterio de lo que es repetición. Paletizar cajas al final de línea, encajar envases, alimentar una máquina con cajas o con film, o revisar a ojo cada envase durante ocho horas son tareas que se pueden automatizar y que, además, son las que más cuesta cubrir y las que más bajas generan. Preparar recetas, ajustar la línea en un cambio de formato, resolver un rechazo o vigilar la calidad del producto son trabajo de personas, y es ahí donde la gente nueva aporta más.
Un cobot paletizador o de encajado ocupa poco, trabaja junto a las personas con las protecciones que marque la evaluación de riesgos y se reprograma cuando cambia el mosaico del palé. En una fábrica que se está construyendo, lo barato es reservar ahora el espacio, la toma de aire y las señales del PLC; añadirlo cuando la línea ya está montada sale más caro.
El segundo frente es el control. Vender en mercados tan distintos suele traer etiquetas en varios idiomas, más referencias y más cambios. Con más volumen y gente nueva, el muestreo se queda corto: una cámara que lea la fecha y el lote y compruebe la etiqueta de cada envase evita que el error de un turno acabe en un contenedor camino de otro continente.
Y el tercero, los datos. Si las paradas y las mermas se registran desde el primer turno, la planta sabe pronto qué puestos frenan la línea y dónde compensa automatizar después. Lo contamos con más detalle en nuestra página de automatización y cobots.
Claves antes de contratar
- Puesto a puesto: separe las tareas repetitivas (paletizar, encajar, alimentar, revisar a ojo) de las que necesitan criterio.
- Espacio reservado: deje sitio, aire y señales para un cobot aunque no se compre el primer día.
- Control al 100 %: fecha, lote y etiqueta en cada envase, sobre todo si hay referencias para varios mercados.
- Formación: prepare a la gente nueva para supervisar la línea y resolver rechazos, no solo para mover cajas.
- Datos desde el arranque: paradas y mermas por puesto, para decidir con números qué automatizar después.
Una fábrica nueva es el mejor momento para decidir qué hacen las máquinas y qué hacen las personas. Si está preparando algo parecido, hablemos.
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