
La sidrera vasca Petritegi ha lanzado «Petritegi 0,0 sin filtrar», una sidra sin alcohol que Financial Food presentó el 2 de octubre como la primera sidra vasca 0,0 sin filtrar. El lanzamiento coincide con los 500 años de historia de la casa. La bebida parte de un coupage de 15 variedades de manzana de sidra, pasa por una fermentación controlada y después por un proceso de desalcoholización pensado para conservar su estructura. No se filtra, así que mantiene la turbidez natural de la sidra, y no lleva azúcares añadidos. Detrás hay, según la empresa, dos años de I+D.
Es una novedad de producto, pero también de planta. Cuando una referencia sin alcohol comparte línea, equipos o personas con la tradicional, el envasado tiene que resolver cosas que antes no existían.
Qué significa para una planta de envasado
Lo primero que cambia es el riesgo. Una sidra con alcohol con la etiqueta de la 0,0 no es un fallo estético: llega a quien no puede o no quiere beber alcohol, como un conductor o una embarazada, y puede acabar en una retirada de producto. Si las dos versiones usan la misma botella y el mismo vidrio, la etiqueta y el tapón son lo único que las distingue. Y en un cambio de referencia basta con que se quede un rollo de etiquetas de la anterior en la etiquetadora.
Por eso el control no puede depender de que alguien mire una botella al empezar. Una cámara a la salida de la etiquetadora puede comprobar en cada botella la etiqueta, el texto «0,0» o un código, y compararlo con la receta cargada en ese momento; si no coincide, rechaza la botella y avisa. Lo mismo con la fecha y el lote: que estén, que se lean y que correspondan a esa tirada. En nuestra página de visión artificial explicamos cómo se inspecciona el 100 % de los envases.
Lo segundo es el propio producto. Una sidra sin filtrar tiene turbidez y puede tener poso, y eso varía de un lote a otro. Un control de nivel de llenado o de cuerpos extraños ajustado para un líquido limpio puede tomar esa turbidez por un defecto y rechazar botellas buenas: más falsos rechazos y más merma. Conviene ajustar la inspección con botellas reales de varios lotes antes de arrancar y, si la visión clásica no distingue bien, valorar un modelo de deep learning entrenado con esas muestras.
Y lo tercero, el proceso. La desalcoholización es una etapa más entre la fermentación y el llenado, con sus propios parámetros. Tener esos datos y los de la línea juntos, por lote, permite responder rápido a la pregunta que hará cualquier auditor o distribuidor: cómo se sabe que esa botella es 0,0.
Cuatro claves para envasar una referencia 0,0
- Etiqueta contra receta: comprobar en cada botella que la etiqueta corresponde a la referencia cargada, con rechazo automático si no coincide.
- Cambio de referencia con lista: retirar etiquetas y tapones de la anterior y registrar la primera botella buena de la nueva.
- Inspección ajustada al producto: umbrales de nivel y de cuerpos extraños probados con sidra sin filtrar de varios lotes.
- Trazabilidad por lote: fecha, lote y datos del proceso unidos, para responder a una reclamación en minutos.
Cinco siglos de oficio y una referencia nueva: la sidra sigue siendo la misma; lo que cambia es todo lo que hay que controlar alrededor. Si está preparando un lanzamiento parecido, hablemos.
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