
Familia Martínez, el grupo valenciano de Embutidos Martínez, Platos Tradicionales, Cinco Tenedores y La Pila Food, invertirá 95 millones de euros más hasta 2030 para ampliar su capacidad en platos preparados, según publicó Financial Food el 20 de octubre. El dinero se suma a un plan anterior de 150 millones para 2025 y 2026, con el que levanta en Buñol (Valencia) una planta nueva de unos 17.000 m² dedicada solo a asados. La primera línea ya funciona y la segunda arrancará antes de que acabe el año. Con la nueva inversión se montarán por fases, entre 2027 y 2030, las cuatro que faltan hasta llegar a seis, y la planta alcanzará 36.000 toneladas al año. El grupo facturó 533 millones en 2025, un 11 % más, y creará al menos 100 empleos. Su consejero delegado, Raúl Martín, lo resume en «una apuesta clara por la especialización de nuestras plantas».
Qué significa para una planta de envasado
Montar seis líneas en cinco años no es lo mismo que montar seis a la vez. Entre una y otra hay meses de producción real, y esa producción enseña cosas que ningún proyecto prevé: dónde se para la línea, qué microparadas se repiten, qué formato da más merma, qué se rechaza en el sellado de la bandeja o en la etiqueta. La primera línea es, en la práctica, el prototipo de las cinco siguientes.
Para que ese aprendizaje sirva hay que medirlo desde el primer día y de la misma forma en todas: OEE por turno, cada parada con su causa y su duración, cada rechazo con su motivo y, si se puede, con su foto. Con datos comparables, la línea 3 se pide al proveedor con lo que falló en la 1 ya corregido: un sensor más, una mordaza distinta, un acceso para el cambio de formato que en la primera costaba media hora. Sin datos, cada línea nueva repite los mismos problemas y el arranque vuelve a empezar de cero.
En platos preparados en bandeja el punto crítico suele estar al final: sellado, fecha, lote y etiqueta correcta en cada referencia, porque un error ahí acaba en una retirada de producto. Revisar el 100 % de las bandejas y guardar la imagen de cada rechazo da la trazabilidad y, a la vez, el dato para mejorar. Lo explicamos en OEE, paradas y mermas.
Claves para arrancar líneas por fases
- Mida la primera línea desde el arranque, no cuando ya esté estable: los primeros meses son los que más enseñan.
- Use los mismos indicadores en todas las líneas (OEE, causas de parada, motivos de rechazo) para poder compararlas.
- Convierta lo aprendido en requisitos para la siguiente compra: cada parada repetida es una especificación.
- Controle el final de la línea al 100 %: sellado, fecha, lote y etiqueta, con la foto de cada rechazo.
- Repase los datos en cada fase antes de aprobar la siguiente línea, con producción y mantenimiento en la misma mesa.
Una planta que crece por fases tiene una ventaja que las demás no tienen: puede aprender antes de volver a gastar. Si está preparando algo parecido, hablemos.
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