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IA · 05/10/2026

Alimentaria FoodTech 2026: la IA llega a la línea

Alimentaria FoodTech (Barcelona, 6-8 de octubre) pone la IA en el centro. Qué mirar en visión, sensores y mantenimiento antes de invertir.

Por Santiago Barrado · TIVOX Solutions ·

Foto: Pavel Danilyuk / Pexels

Del 6 al 8 de octubre, el recinto de Gran Via de Fira de Barcelona acoge Alimentaria FoodTech 2026, la feria de maquinaria, tecnología e ingredientes para la industria alimentaria. Según El Demócrata, reunirá a más de 330 empresas de 22 países en unos 15.000 m², con 38 startups y más de 140 especialistas en el programa. Entre las novedades anunciadas hay sistemas de visión artificial con IA que localizan contaminantes y defectos en la línea, sensores para reducir las mermas de producto y el consumo de agua, y procesado por altas presiones en frío para alargar la vida útil.

Su director, Ricardo Márquez, lo resume así en Oleo Revista: «En Alimentaria FoodTech veremos cómo se producirán los alimentos del futuro». Vinetur añade entre los temas los gemelos digitales y la trazabilidad, e Interempresas señala la IA aplicada al mantenimiento predictivo y a la inspección de calidad, con la falta de personal en tareas especializadas como telón de fondo.

Qué significa para una planta de envasado

La novedad no es que se hable de inteligencia artificial, sino que aparece metida en equipos concretos: una cámara que aparta un envase, un sensor que avisa de una merma, un modelo que anticipa una avería. Eso la acerca a la planta, pero también obliga a juzgarla como cualquier otra máquina: por lo que hace en su línea, no en el stand.

En visión, la IA tiene sentido donde las reglas fijas fallan: producto natural que nunca es igual, envases flexibles, cuerpos extraños de forma imprevisible. Pero aprende de imágenes, y las buenas son las de sus propios defectos, con su iluminación y a su velocidad. Antes de comprar conviene tener claro el criterio de calidad y medir dos cosas a la vez: los defectos que se escapan y los envases buenos que se rechazan, porque un sistema que tira demasiado producto también es una merma.

En mermas y consumos, un sensor solo sirve si el dato se puede cruzar con la línea, el turno, la referencia y la parada que lo provocó. Un contador de agua o de producto perdido sin esa relación da una cifra, pero no una causa sobre la que actuar.

En mantenimiento predictivo, el modelo aprende cómo se comportan normalmente motores, reductores y rodamientos y avisa cuando algo se desvía. Necesita semanas de datos limpios y empieza a rendir en los equipos que, si fallan, paran toda la línea. Lo sensato es empezar por esos pocos, medir el tiempo entre averías y el de reparación, y ampliar cuando el aviso haya demostrado que llega a tiempo. En nuestra página de inteligencia artificial aplicada explicamos cómo encaja cada uno de estos campos en una planta.

Cinco preguntas para llevar a la feria

  • Con qué se entrenó: qué imágenes o señales usa el modelo y cuántos ejemplos de su propia línea hacen falta para que funcione.
  • Los falsos rechazos: pida la cifra en producción real, no en demostración, y quién ajusta el sistema cuando cambian las condiciones.
  • El cambio de referencia: qué ocurre con un envase o un formato nuevo; si hay que volver a entrenar, cuánto tarda y quién lo hace.
  • Dónde van los datos: si se quedan en la planta y por qué vía (OPC UA, Modbus TCP, SQL) llegan a sus sistemas.
  • Cómo se demuestra el resultado: OEE, mermas o paradas evitadas, medidos antes y después en su línea.

La IA ya está en la feria; la pregunta útil es qué problema concreto de su línea resuelve y cómo se va a medir. Si está valorando un proyecto de este tipo, hablemos.

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